Un software a medida no es “un programa hecho para vos”. Es un sistema construido sobre un proceso que primero se ordenó. Esa diferencia es la razón por la que en Aquilae no arrancamos programando: arrancamos mapeando cómo trabaja tu empresa, y recién después traducimos ese proceso a un sistema que tu equipo pueda operar sin depender de nadie, incluidos nosotros.
¿Qué tipo de sistemas construimos?
- Portales de gestión a medida que reemplazan planillas, mails y grupos de WhatsApp por un solo lugar donde se carga, se controla y se decide. Es lo que hicimos en Dulcor Alimentos: una plataforma que conecta cinco áreas estratégicas de una organización de más de 1.000 personas, integrada con SAP.
- Sistemas de cotización, pedidos y stock con precios y existencias en tiempo real. En Schang, una agroveterinaria con más de 30 proveedores y miles de SKUs, el cotizador en Excel que llevaba 3 horas pasó a responder en minutos.
- Apps operativas para el vendedor, el depósito o la planta. Daedaz, una distribuidora mayorista, cambió las listas de precios impresas y los llamados al depósito por una app que escanea el código de barras y muestra el precio en segundos.
- Tableros de control con los indicadores que el dueño y el responsable de operaciones necesitan mirar todos los días. Punto Blu pasó de revisar precios a mano por muestreo a un comparador automático de todo el catálogo.
- Integraciones con lo que ya usás: SAP, Tango, Odoo, sistemas contables, WhatsApp Business, e-commerce. No te pedimos que cambies de sistema; le agregamos lo que le falta.
¿Para quién es?
Para PyMEs de 30 a 500 personas que ya tienen un sistema (o varios) y aun así viven en planillas, porque el enlatado no cubre el proceso que de verdad les importa. Típicamente:
- Tenés un ERP que factura bien pero no sabe nada de tu proceso productivo, de calidad o de logística.
- Pagás dos o tres softwares que no se hablan entre sí y alguien copia datos de uno a otro.
- El “sistema” de cotizaciones, pedidos o control de calidad es un Excel que solo una persona sabe operar.
- Los reportes para tomar decisiones los arma alguien a mano, todos los meses, y llegan tarde.
¿Cómo funciona un proyecto de software a medida con Aquilae?
- Diagnóstico y mapeo (1-2 semanas). Si no lo hicimos antes, arrancamos por acá: entendemos el proceso real y le ponemos números. Sin esto no cotizamos desarrollo.
- Piloto sobre un proceso (6-10 semanas). Elegimos el proceso que más duele y lo resolvemos completo: diseño, desarrollo, prueba con datos reales y capacitación. Al terminar, ese proceso ya funciona en el sistema.
- Verificación con tu equipo. Las personas que lo van a usar lo prueban antes de que se dé por terminado. Ajustamos hasta que calce.
- Plataforma y evolución (opcional). Si el piloto funcionó, se suman procesos al mismo sistema, con un acompañamiento mensual acotado. Nunca es obligatorio: el piloto queda funcionando solo.
- Automatización e IA. Con el proceso ya en un sistema, se pueden sumar agentes de IA que atienden consultas, cargan datos o cotizan. Antes, no tiene sentido.
¿Software a medida o enlatado? ¿Cuándo conviene cada uno?
Si tu proceso es estándar (facturación, contabilidad, liquidación de sueldos), un enlatado te sirve y te lo vamos a decir. El desarrollo a medida conviene cuando el proceso es lo que te diferencia o lo que te cuesta plata: cómo cotizás, cómo controlás calidad, cómo seguís un pedido de punta a punta, cómo decidís precios. Ahí el enlatado te obliga a trabajar como el software quiere, y la gente termina volviendo a la planilla. La regla que usamos: enlatado para lo que es igual en todas las empresas, a medida para lo que es distinto en la tuya, e integración entre ambos.
¿Tengo que cambiar mi sistema actual?
No. Construimos sobre lo que ya usás. En Dulcor el sistema convive con SAP; en EISA los agentes de IA leen en tiempo real la base del ERP Nuvix sin tocarla. Cambiar de sistema es la última opción, no la primera.
¿Qué pasa cuando termina el proyecto?
El sistema queda funcionando en tu empresa, con los accesos, el código y la documentación. Tu equipo está capacitado para operarlo y administrarlo. No hay fees mensuales obligatorios ni licencias por usuario que crezcan con la empresa. Si querés que sigamos evolucionándolo, existe un acompañamiento mensual; si no, el sistema sigue andando igual. Ese es el sentido de “autonomía real”: que se pueda ir una persona clave —o irnos nosotros— y el puesto siga funcionando.
Sobre el costo: el piloto se cotiza después del diagnóstico, con alcance cerrado y plazo cerrado. No cotizamos “por hora” ni damos un número antes de entender el proceso: sería inventarlo.
¿Trabajan con empresas fuera de Tandil?
Sí. Estamos en Tandil y trabajamos con empresas de Azul, Olavarría, Mar del Plata, Córdoba y todo el país. El desarrollo es remoto; el relevamiento y las capacitaciones se hacen donde está la operación.